Aunque no sea el foco final de nuestro trabajo en la fundación, que es el desarrollo de habilidades para la vida y generar espacios protectores y acogedores a niños, niñas y jóvenes, no deja de sorprendernos y maravillarnos lo que se puede llegar a hacer si se logra formar un equipo humano con alta vocación, con buenas redes y se tienen recursos estables en el tiempo.
Pensar que todo partió en este programa con un pequeño muro para acercar este deporte a los que no tienen la oportunidad por diversas razones, con un enfoque psicosocial y que 4 años después tenemos a un grupo de 5 de nuestros participantes de la zona sur de Santiago, no solo participando sino que disfrutando y compitiendo a nivel nacional.
Esperamos poder seguir entregando nuevas oportunidades y experiencias a todos los que participan del Quillay.





